La fábrica de armas de La Vega, cerrada en 2012, se ubica a la entrada de Oviedo. Constituye uno de los conjuntos histórico-industriales más importantes del norte de España, tanto por su dilatada historia (que comienza en el medievo) como por sus dimensiones y patrimonio arquitectónico. Además es un lugar muy apetecible, pues ocupa una gran extensión de terreno en una zona estratégica de la capital asturiana.
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Vista panorámica del gran complejo histórico industrial de la Fábrica de armas de La Vega |
Este año se llegó a un acuerdo que no deja de ser una buena señal política, en tanto que se han puesto de acuerdo tres administraciones diferentes y de distinto signo político: el Ayuntamiento de Oviedo (del PP), el Gobierno del Principado (del PSOE) y el propietario del terreno, el Estado (concretamente el Ministerio de Defensa). El acuerdo no sólo refleja la cesión de estos espacios sino el proyecto sobre su futuro, la asimilación del espacio dentro del casco urbano de Oviedo y su uso como zona residencial, cultura y de ocio, tecnológica y zonas verdes.
Muchos han sido los proyectos que han sobrevolado la fábrica de armas cuando se acercaba su final, entre ellos la propuesta de derribar el complejo. Una vez cerrada se propuso una idea un tanto peregrina, la de desviar por el interior de una de las naves la autopista A-66 (conocida como la "Y") que se sitúa junto a la fábrica y que es el nexo de unión con Gijón, Avilés y el resto de la cornisa cantábrica. ¿La razón? A escasos metros se encuentra la iglesia de San Julián de los Prados, edificio prerrománico (Patrimonio de la Humanidad), sobre el que cayó la desgracia de construir una autopista a un palmo de distancia en 1976.
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Vista de la fábrica de La Vega |
La cuestión sobre los terrenos de La Vega no es baladí. El origen de este lugar se vincula a un convento del siglo XII. Con la desamortizaciones del siglo XIX parte del convento se readaptó como fábrica de armas (de hecho se conserva el claustro barroco en una de las naves) y con el tiempo se fueron construyendo los edificios que albergarían la actividad industrial. Algunos investigadores de la Universidad de Oviedo creen, además, que en el subsuelo de la fábrica podrían hallarse restos de un hipotético palacio de Alfonso II, confirmando la tesis de que la iglesia de Los Prados fue un templo palatino. De descubrirse, estaríamos ante un asombroso hallazgo vinculado al Reino de Asturias.
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El proyecto contempla, por fin, una solución para la iglesia Patrimonio de la Humanidad de San Julián de los Prados, alejando la autopista A-66 que afecta constantemente a su estructura |
La cuestión que se nos plantea ahora es la de siempre, ¿Qué hacer?. Ya desde hace unos años, con motivo de los Premios Princesa de Asturias, se apostó por una idea valiente. La fábrica fue abierta para acoger algunas actividades de la semana de los premios, previa limpieza y adecuación de algunos espacios, además de participar también de la Noche Blanca de Oviedo.
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Desde hace años, La Noche Blanca y los Premios Princesa de Asturias abren al público parte de la fábrica para la realización de exposiciones y conferencias |
Una vez presentado el proyecto definitivo por parte del Ayuntamiento de Oviedo y del Gobierno de Asturias, diferentes colectivos se han pronunciado contra el mismo, vinculados a la plataforma Salvemos la Vega. Pero, si se van a conservar los edificios de La Vega, ¿Qué hay que salvar? La plataforma se opone a este proyecto pues considera que se trata de una operación inmobiliaria, y prefiere alguna de las otras propuestas que se han lanzado sobre la zona: recinto ferial, espacios culturales (así, sin más, simplemente decir espacios culturales, que queda muy bien pero nadie concreta para qué), etc.
Para empezar, debemos de plantearnos en qué contexto social, urbano y económico nos movemos. Nos encontramos en el centro de Asturias (zona socialmente deprimida, con altísimas tasas de paro juvenil, la población más envejecida de Europa occidental, altísimas tasas de emigración de trabajadores cualificados, etc.). A escasos 25 minutos se encuentra el Centro cultural Internacional Oscar Niemeyer, a otros 25 minutos la Labora Ciudad de la Cultura, a escasos 25 minutos el nuevo centro de arte contemporáneo Pozo Sata Bárbara. Entre tanto unos 15 museos industriales, algunos de ellos con escasa inversión y sin impulso político, construidos de cara a unas elecciones y abandonados después a su suerte. Tenemos, en un radio de 30 Km. desde Oviedo, numerosos complejos de patrimonio industrial abandonados, esperando ser rescatados del olvido, desplomados entre promesas de recuperación que nunca llegan, proyectos absurdos, nulo compromiso político, etc. Cuando por fin, POR FIN, la administración es capaz de ponerse de acuerdo en recuperar un espacio de patrimonio industrial para darle un uso CONSERVANDO dicho patrimonio, nos llegan las voces de preocupación. Para ello se utiliza de manera recurrente el bulo. Se puede estar en desacuerdo con el proyecto (y se debe someter siempre a crítica) pero anunciar en las redes de forma cansina "que se va a derribar la Vega para construir pisos" es simplemente un bulo, suponemos que para llamar la atención. Si el proyecto contempla la conservación y rehabilitación de unos 20 edificios del complejo (considerados por Cultura como los de mayor interés) no, La Vega no se "va a derribar para hacer pisos". De hecho el dibujo de los carteles que usa la plataforma es con uno de los edificios que se conservarán. Por favor, ¿Dónde tenemos que firmar para ver una operación así en la antigua fábrica de Nitrastur de La Felguera? ¿Dónde para recuperar de forma integral lo que queda de la antigua siderurgia de Duro Felguera? ¿Dónde para recuperar el Pozo Polio, Candín, Terrerón, Samuño, San José y un largo etcétera? ¿Y para la antigua Ensidesa de Avilés? Todo esto sólo demuestra que muchas plataformas con buenas intenciones acaban siendo más políticas que otra cosa. Y es excelente que haya un grupo de vecinos que se movilicen y que hagan lo posible por conservar el patrimonio histórico (ojalá esa movilización en otros lugares) y quizás incluso su actividad haya ayudado rebajar las apetencias sobre estos terrenos (se quería construir una torre de 22 plantas) lo cual ya es merecedor de reconocimiento. Y tiene razón la plataforma en que se dibujan demasiados bloques de pisos en el área a recuperar y es ahí donde debe de trabajar. Todos los proyectos son criticables y mejorables, pero en el momento en que empezamos a meter política barata (que en realidad busca otros objetivos) sea del palo que sea, las buenas ideas empiezan a empañarse y afloran ideas peregrinas.
El proyecto presentado hace unos meses contemplaba el derribo de los antiguos chalés de directivos. La reacción ante esta opción hizo que se diese marcha atrás y sean conservados. Buena noticia. El restos de los edificios se dedicarán a semillero de empresas (en teoría tecnológicas, esperemos que sea así), la idea de un museo sobre los Premios Princesa de Asturias (nada que objetar, estos premios son un orgullo para el Principado y bien merecen un centro de interpretación) -a lo que quien escribe añadiría un necesario museo de historia urbana de Oviedo- y espacios de ocio, además de contemplar la realización de catas arqueológicas. Y sí, se van a construir pisos que, siempre que sea respetando el entorno, sostenibles y reservando algunos de ellos para promoción pública, es una excelente idea. Dicho esto, es cierto que, repetimos, se observan más bloques de pisos en el proyecto de los que debería de haber. No nos podemos pasar la vida diciendo "es que en Alemania hacen cosas con las fábricas" y, cuando aquí se hace un proyecto "como en Alemania", empecemos con la matraca de siempre. Es que en Alemania, en Francia, en Reino Unido, en Países Bajos, se construyen viviendas en los antiguos complejos industriales y, es más, se construyen viviendas dentro de los antiguos edificios industriales, no ahora, sino desde hace 50 años. No será tan ambiciosos el proyecto de La Vega y lo lamentamos. Sí, dentro de los edificios industriales se pueden hacer viviendas.
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Los edificios que se conservarán son de diferentes épocas, desde los más antiguos con el clásico ladrillo rojo de estilo inglés a los talleres racionalistas del siglo XX |
Estudiemos cómo se recupera el Patrimonio Industrial en Europa si vamos a decir que "hay que hacer como en Europa" y no tomar el ejemplo aislado de turno. No hace faltan ir tan lejos; en Barcelona se han llevado a cabo, poco a poco, acciones similares. No, no todo es convertible en museos públicos en una sociedad envejecida que tendrá que dedicar cada vez más recursos a la dependencia. La época del despilfarro y de la burbuja de aulas didácticas y museos locales vacíos ya ha terminado. No dejemos una hipoteca a los que vengan detrás de nosotros. Apostemos por los centros culturales que ya existen y quitémosles las telas de araña, no tengamos una visión temporal de cuatro en cuatro años coincidiendo con al fiesta de la democracia. Analicemos qué necesita no una ciudad sino su área metropolitana, qué servicios faltan, que opciones tenemos, cómo podemos sacar provecho nuestro patrimonio conservándolo y adaptándolo porque no hay otra opción. La alternativa es el desierto, el solarón, los edificios vacíos, los presupuestos que nunca llegan y una sociedad que se empobrece o emigra.
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Edificios que se conservarán, además de otras pequeñas estructuras, que ayudarán a seguir interpretando la historia de la fábrica. |
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El antiguo claustro barroco del convento, incorporado posteriormente a los talleres de la fábrica, será un espectacular espacio para conciertos |
En este blog y en el Twitter de Patrimonio Industrial en España se defiende por encima de todo la conservación y difusión del patrimonio histórico, especialmente del patrimonio industrial, de una forma realista, pragmática y alejada de cuestiones exclusivamente políticas. Asimismo se defiende la reutilización sostenible de dicho patrimonio, y sostenible no significa solamente poner placas solares, sino que tiene un significado de mayor calado. La recuperación de La Vega no se puede contemplar de manera aislada. En primer lugar porque su recuperación va unida a la protección de San Julián de Los Prados y a la regeneración de este barrio ovetense, pero también porque está en el centro de una gran región urbana. Se debe de tener en cuenta la Fábrica de Gas de Oviedo, en pleno centro de la ciudad y que, obviamente, alguno quiere convertir en otro museo. Se debe de tener en cuenta la cercanía y conexión con otros centros culturales muy cercanos y con el compromiso de impulsar las cuencas mineras. La defensa del patrimonio pasa por la visión de conjunto, la sostenibilidad económica y ambiental y el contexto social y urbano.
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El proyecto contemplaba la demolición de los siete chalés de la fábrica pero tras las críticas serán conservados |
En resumen. Aunque mejorable, el proyecto para La Vega puede significar la regeneración urbana, conservación del espacio histórico y su inclusión como polo de actividad económica y cultural de Oviedo y Asturias. Y aunque en España tengamos pánico, y con razón, a las palabras construcción y vivienda, no existe inconveniente en crear áreas residenciales atractivas y dinámicas. Las ideas fruto de la escasa reflexión, y generalmente planteadas por personas sin formación en este tema que sólo piensan en ideario político, no tienen sentido. Lo único que tenemos que lamentar es que no exista un proyecto similar para otros lugares de Asturias como el que se plantea para La Vega y que esperemos cumpla los tiempos.
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