El 16 de septiembre de 2023 asistimos al primero de los derribos de las históricas baterías de cok de Avilés (Asturias).
Este derribo es especialmente simbólico por varios motivos. Antes de nada, apuntar que las baterías de Avilés fueron construidas en 1956 dentro del gran complejo de Ensidesa, una de las mayores empresas públicas de la Historia de España y, en definitiva, la mayor planta siderúrgica que ha existido en nuestro país. Avilés pasó de tener 20.000 habitantes en 1950 a 48.000 en 1960 (cifra que llegó a casi 90.000 habitantes en los años ochenta). Con estas cifras, no es necesario hablar del impacto que tuvo la industrialización de la ciudad avilesina, de su cambio social, urbano, cultural y todo cuanto lleva para bien y para mal una rápida y sorprendente industrialización y crecimiento económico.
En las baterías de coque se producía el combustible, a base de carbón, para alimentar los cuatro hornos altos con los que contaba Ensidesa, además de su aprovechamiento para la fabricación de otros subproductos (alquitrán, naftalina...).
Decimos que su derribo es especialmente simbólico por varios motivos. Uno porque los restos deEnsidesa (baterías de coque, gasómetros, chimeneas, escuelas, estaciones eléctricas, parque de bomberos, hornos siemens y un largo etcétera), están en el Plan Nacional de Patrimonio Industrial. Dos, porque en los últimos años diferentes plataformas se han organizado para su conservación, además de colaborar en estas reivindicaciones diferentes catedráticos y profesores, haciéndose caso omiso de éstos. Tres, porque los medios de comunicación asturianos han tratado el derribo con grandilocuencia, presentado (acorde a los estándares políticos regionales) como un hecho positivo (dará paso al futuro, dará paso al aprovechamiento de los terrenos...), lo que debería ser un titular de denuncia. Cuatro, porque diferentes políticos asturianos han señalado en redes sociales la importancia del derribo....¡¡¡¡APLAUDIENDO DINAMITAR EL PATRIMONIO HISTÓRICO!!!. Realmente es el mundo al revés. Cinco, porque Asturias, región siderúrgica y metalúrgica, ya perdió las baterías de cok de Mieres, La Felguera y Gijón hace décadas, y parece ser que no se ha aprendido la lección. Seis, porque la pasividad de los medios de comunicación y de los políticos ante la pérdida acelerada de nuestro patrimonio industrial es un gran síntoma de falta de sensibilización (pese al trabajo realizado en los últimos años por universidades, plataformas, asociaciones, blogers, etc.), de falta total de cultura y sensibilización por la Historia, el arte y el patrimonio cultural.
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Gasómetros de las baterías y Llaranes |
La reciente voladura de centrales térmicas por todo el territorio nacional, el derribo de la estación de tren de San Sebastián (Donosti) o Ensidesa (que considerábamos casi sagrada en tanto que define a la comarca de Avilés y a Asturias) nos hace ver que nada se puede dar por hecho, que realmente a veces parece que vamos hacia atrás, que aún queda mucho trabajo... y que la clase política y administrativa no se entera de nada.
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