El Festival de Eurovisión está viviendo una de sus mayores crisis. Cinco países históricos se han retirado en la edición de 2026 (Islandia, Eslovenia, Países Bajos, Irlanda y España). Además RTVE no piensa retransmitir el festival por primera vez desde su primera participación, que se produjo en 1961.
El motivo de este boicot es la negativa de la Unión Europea de Radiodifusión (UER) de descalificar a la televisión israelí del certamen. No obstante, el objeto de esta publicación no es discutir lo acertado o equivocado de esta decisión sino realizar un repaso de las polémicas que han involucrado a la televisión hebrea en el festival. Una historia marcada por los boicots, mensajes de paz, abucheos y sin duda, también éxitos. De esta manera veremos que lo que sucede hoy no es nuevo, sino ancla sus orígenes en el pasado.
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| Dana International tras ganar Eurovisión 1998 |
Primera participación, primera polémica
¿Por qué Israel participa en Eurovisión? Es la pregunta que muchos se han hecho al no tratarse de un país europeo. Lo cierto es que en el festival pueden participar las televisiones miembros de la UER, no necesariamente europeas. En la UER se encuentran, entre otros, muchos países mediterráneos no europeos, Australia (que participa desde 2015) o Canadá. Aunque Israel se ubica geográficamente en Asia, desde su nacimiento su proyección cultural y deportiva se orientó a Europa, y eso incluyó el Festival de Eurovisión.
En 1973 la cantante Ilanit debutó por la televisión hebrea en el festival apenas meses después de los atentados de los Juegos Olímpicos de Múnich de 1972. Quedó en cuarta posición con una bellísima canción, pero corrieron rumores de que, bajo su vestido, ocultaba un chaleco antibalas (desmentido en varias ocasiones). El despliegue de seguridad necesario no se había visto hasta entonces en el festival, soportado además por una televisión pequeña (Luxemburgo).
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| Ilanit en 1973, con el famoso "vestido antibalas" |
El festival caló pronto en la audiencia israelí, que desde el comienzo siguió el festival a la manera europea: como un evento familiar en el pasado y hoy como un acontecimiento de masas destinado especialmente al público joven y mediana edad.
1977, primer boicot de un país
En 1977 Ilanit volvió a presentar a Israel en el festival. Fue el año del primer boicot oficial, pues Túnez truncó su debut en el festival por la presencia de Israel.
1978 y 1979, del éxito al boicot
En 1978 Israel consigue su primera victoria con el cantante Izhar Cohen. La canción A-ba-ni-bi se convirtió en un éxito, pero el enfado de la televisión turca por esta victoria hizo que se retirasen para la edición de 1979, que se celebró en Jerusalén.
En esa ocasión, fue Israel de nuevo quien ganó, jugando en casa, con la canción Hallelujah de Gali Atari, otro de los clásicos eurovisivos. Aquel año, fue el jurado español quien protagonizó el final de infarto. Durante la última votación, España ganaba por un sólo punto a Israel. El jurado le dio 10 puntos a éstos, con lo cual Betty Missiego perdía su opción al trofeo. La televisión de Jordania, que retransmitía el festival, se enfadó tanto que decidieron suspender la emisión y anunciar que había ganado España. No volvieron a retransmitir el festival. ¡Para Jordania no hemos ganado dos, sino tres veces Eurovisión!.
Llegada de Marruecos
Israel no pudo participar en el festival del año siguiente, 1980, lo cual fue aprovechado por Marruecos para realizar su debut. Al año siguiente, tras la reincorporación de la televisión hebrea, Marruecos decidió no compartir escenario y se retiró permanentemente. Esta situación podría cambiar potencialmente en el futuro ya que Marruecos reconoció al Estado de Israel en 2020.
Los 80 y parte de los 90 fueron relativamente estables con este tema.
1998, de la polémica al éxito
1998 es un antes y después en Eurovisión. La televisión israelí seleccionó a Dana International como representante de su país con el tema Diva. La cantante había realizado en 1993 una operación de reasignación de sexo en Londres. Dana ya tenía cierta trayectoria musical, y sus discos habían sido publicados y después censurados en países como Egipto. En 1998 la polémica saltó al primer plano en un festival que interesaba cada vez más el público joven, viviendo en aquellos años una transformación estética y musical destinada a este fin. En Israel, grupos ultraortodoxos pidieron no solo la retirada de Dana, sino que llegaron a amenazarla de muerte proclamando que era "el demonio". Se trataba además del 50 aniversario de la proclamación del Estado israelí. La incipiente red de Internet se hizo eco de estas polémicas, especialmente el hecho de que Dana fuera transexual. La televisión israelí, para no echar más leña al fuego, decidió no enviar comentarista al festival. Finalmente Dana salió a escena y, siendo el primer año de uso masivo del televoto, ganó. No fue de forma aplastante (apenas 8 puntos de diferencia sobre el segundo puesto) pero cargada de simbolismo. Esa noche miles de israelíes salieron a las calles de Tel Aviv a celebrar el triunfo, representando a la sociedad más liberal y optimista del país. Dana se convirtió por razones obvias en un icono gay, dando además muestra de, pese a las amenazas, lo avanzado de una parte de la sociedad israelí con respecto a los países de su entorno (el representante español Mikel Herzog, que protagonizó sin éxito una trasnochada actuación, se quejó amargamente del "lobby gay"). Diva llegó a varias listas de éxitos europeos (número 2 en España) y Dana fue entrevistada por MTV, la CNN, actuó en Top of the Pops...
La celebración del festival en Jerusalén en 1999 fue tranquila, aunque con un gran despliegue de seguridad. El festival se hacía en Sabbath y unos años antes el primer ministro israelí, Isaac Rabin, había sido asesinado en plena calle por un ultraortodoxo.
Comienzan los gestos de paz
La polémica saltó de nuevo en el año 2000. Esa noche el festival fue abierto por el grupo israelí Ping Pong, quienes además habían hecho una versión en árabe de su tema. Durante su actuación decidieron sacar las banderas de Israel y Siria como gesto de paz, pese a que desde su televisión les pidieron que no hiciesen gestos políticos. En los meses previos ambos Estados se encontraban en un proceso de paz que finalmente fracasó. Tras terminar su actuación, los miembros de Ping Pong gritaron "Peace! Peace!"
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| El grupo Ping Pong sacó banderas de Siria e Israel durante su actuación en Estocolmo 2000 |
A partir de ese momento, la televisión israelí se propuso enviar canciones con algún tipo de significado pacifista. En 2002 Sarit Hadad interpretó Light a candle. En 2004 David D'Or profundizó en este mensaje de manera más directa con el tema Le' Ha' Amin, cuya letra decía "creo que quizá algún día podamos encontrar el camino, creo que el amor se elevará y volverá a brillar ante nuestros ojos. Sigo creyendo en la vida". La actuación en Estambul contó con imágenes que simulaban palomas de la paz. Por cierto, David D'Or fue atacado con pintura roja durante el Festival de Cultura Judía de Varsovia en 2025.
Vuelven los boicots
El año 2005 iba a ser el del debut de Líbano. Tras elegir cantante y canción, apenas un mes antes del festival anunció que no retransmitiría la actuación de Israel. La UER recordó a Líbano que eso incumpliría claramente las normas del festival. La televisión libanesa no cedió y se retiró, a lo cual le siguió una multa y penalización, debido a que faltaban pocos días para el comienzo de los ensayos y no era posible retirar candidaturas sin sanción.
De los mensajes de paz a la provocación
Si bien la canción israelí de 2006 seguía en la línea de los mensajes optimistas, todo cambió en 2007. Fue elegido de manera interna el grupo Teapacks con el tema Push de button ("Aprieta el botón"). La canción hacía referencia a las insinuaciones del presidente iraní Mahmud Ahmadineyad (en la canción hablan de "régimen fanático") sobre el poder nuclear de su país, y a sus polémicas declaraciones en las que fantaseaba con "borrar a Israel". La canción contenía versos como "el mundo está lleno de terror. Si alguien comete un error nos va a hacer estallar hasta que venga el reino de Biddy Biddy. Hay algunos gobernantes locos Se esconden y tratan de engañarnos. Con voluntad demoníaca y tecnológica de hacer daño." No superó la final
Vuelta al optimismo
Esta actitud volvió a girar en 2009, con quizás el mayor gesto pacifista de la televisión israelí en el festival. Fueron elegidas de manera interna la conocida cantante Noa, junto a Mira Awad, esta última de origen árabe. Awad ha criticado en numerosas ocasiones al gobierno israelí y se ha mostrado, al igual que Noa, partidaria de los dos Estados. La canción fue elegida por el público israelí, y fue "There must be another way", cuya letra (en hebrero y árabe) decía: "cuando lloro, lloro por ambos. Mi dolor no tiene nombre. Vendrá un día en el que el miedo se irá. Debe de haber otro modo". Noa, por cierto, se ha enfrentado a numerosos boicots en sus actuaciones en directo, mismamente en España, bajo acusaciones de "extremista y sionista", desconociendo por completo su carrera y haciendo un ejercicio evidente de antisemitismo que nada tiene que ver con la legítima crítica política a un Gobierno. La canción superó la semifinal y consiguió el puesto 16, siendo más importante el mensaje que la posición alcanzada.
Los años siguientes transcurrieron tranquilos. Eso sí, la no clasificación para las finales de 2011 (donde repitió Dana International), 2012, 2013 y 2014 (pese a ser una de las favoritas), hizo que la sombra del voto político sobrevolase por la imaginación de algunos: ¿Y si Israel no se está clasificando debido a causas políticas por campañas en las redes sociales?
La duda quedó despejada en 2015, cuando se volvió a clasificar, al igual que en 2016 y 2017.
2018, nueva victoria y llegada del gran boicot
En 2018 Netta consiguió la cuarta victoria para Israel, y lo hizo siendo una de las grandes favoritas desde el primer momento con la canción "Toy", la cual se convirtió en uno de los temas más reproducidos en la Historia de Eurovisión, además de entrar en las listas de éxitos de decenas de países, incluyendo Estados Unidos. Apenas unos días después, la televisión pública neerlandesa emitió una parodia en un programa televisión en la que ridiculizaban a Netta e interpretaban su canción con claras consignas anti-Israel mientras emitían imágenes de lanzamientos de cohetes y heridos palestinos.
Al año siguiente el festival se celebró en Tel Aviv. Diferentes campañas en redes sociales llamaban de manera cada vez más fuerte al boicot al festival. No lo suficiente como para hacer efecto pero sí para ir calando en parte del público. Unas semanas antes de Eurovisión, TVE organizó un acto en las calles del centro de Madrid para apoyar la candidatura española. Numerosas personas se concentraron en este acto pidiendo el boicot al festival por la presencia de Israel. Apenas unos meses antes, en el programa Operación Triunfo (de donde saldría el representante de TVE) los concursantes discutieron si estarían de acuerdo en ir a Israel en caso de ser los seleccionados. El ganador, Miki, no participaría de la polémica y no hizo referencia a aspectos políticos durante su viaje y estancia en Tel Aviv.
Ese año, el tema político dio mucho de sí. Los representantes islandeses, Hatrið mun sigra, habían realizado declaraciones pro palestinas previamente. Finalmente, durante el festival, sacaron unas banderas palestinas en el momento en que enfocaron al grupo durante el repaso de canciones.
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| El grupo islandés de 2019 durante el recap de canciones |
El interval act estuvo amenizado por Madonna, quien recibió críticas en alguna ocasión por poseer un apartamento en Tel Aviv. Durante su actuación, dos bailarines con las banderas de Israel y Palestina se abrazaron.
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| Madonna en Eurovisión 2019. Dos de sus bailarines se abrazaron con las banderas de Israel y Palestina |
Cada vez era más frecuente las peticiones de boicot hacia Israel. Como vemos, la actual situación no deriva directamente de la Guerra de Gaza iniciada en 2023, sino que hunde sus raíces en los comienzos de la participación israelí y más recientemente en los años 2000, debido a campañas y comentarios en redes sociales e incluso alusiones por parte de partidos políticos de diferentes países.
En los años 2021, 2022, 2023 todo se movió en la normalidad, salvo los habituales mensajes en X o Instagram pidiendo la exclusión de Israel, muy especialmente a raíz de la expulsión de Bielorrusia y Rusia de la UER en el contexto de las sanciones internacionales ocasionadas por la invasión de Ucrania
2024, el cisma
Todo cambió en 2023. En el mes de octubre, Hamas cruzó la frontera sur de Israel asesinando, violando y secuestrando a las personas que encontraba a su paso, especialmente jóvenes, muriendo más de 1250 personas. Las represalias de Israel llevaron al bombardeo y toma terrestre de buena parte de la Franja de Gaza, ocasionando un desastre humanitario denunciado por prácticamente todos los gobiernos democráticos del mundo. Estos fueron los hechos, sin entrar en detalles ni en el análisis de las raíces del conflicto y evolución, lo cual no nos ocupa aquí. ¿Qué pasó en Eurovisión?
Las voces pidiendo la exclusión de Israel se multiplicaron, incluyendo a muchos eurofans. La televisión israelí presentó una canción inspirada en los atentados, "October Rain", la cual fue rechazada por la UER por ser considerada demasiado política. En su lugar, Eden Golan cantó "Hurricane". Durante la semifinal, fueron evidentes los abucheos de buena parte del público. Los comentaristas de TVE, Julia Valera y Tony Aguilar, presentaron la canción israelí con normalidad. Su actitud cambió de cara a la final, cuando realizaron alusiones a la Guerra de Gaza. ¿Qué les llevó a cambiar de opinión en dos días? De cara a la final, los abucheos fueron ligeramente silenciados con sonidos de aplausos enlatados. Además, durante las ruedas de prensa del festival, algunos representantes mostraron actitudes inapropiadas y burlas cuando hablaba la intérprete israelí, dando la impresión de una notable falta de madurez alejada de cualquier postura razonable y crítica con la participación de la televisión hebrea.
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| Eden Golan tuvo que cambiar la primera canción propuesta por ser consideraba demasiado política |
Los días previos al festival en numerosos países se llevó a cabo una campaña de cara a perjudicar la candidatura de Eden Golan. El resultado del boicot fue el contrario al esperado. El televoto apoyó masivamente a Israel dejándolo en segunda posición (acabaron quintos en la final con la suma del jurado). En España se votó masivamente a la canción israelí y diversos políticos y tertulianos se volcaron los días previos a favor y en contra de la canción (el jurado español la dejó última). Tan sólo una vez en la historia del festival, 2022, la geopolítica había alterado notablemente el resultado. Pese a lo que se suele pensar, las circunstancias políticas apenas han tenido relevancia en los resultados de las clasificaciones. Sí ha estado presente en comentarios, letras, gestos, participaciones y boicots (dictaduras de Franco, Salazar y Tito, lío entre Grecia-Turquía, guerras de los Balcanes, Telón de acero...) pero no de una manera evidente en los resultados. Esto se rompió en 2022, cuando el apoyo internacional a Ucrania y el éxodo de ucranianos a causa de la guerra se tradujo en una aplastante victoria con récord de puntos. La segunda ocasión fue con la participación de Israel en 2024.
2025 el boicot se vivió de forma más intensa. Los comentaristas de TVE, durante la presentación de Yuval Raphael en la semifinal, pidieron abrir un debate sobre la participación de Israel a cuenta de Gaza, asegurando que "no es un boicot contra ningún país" y recordando que la cantante Yuval Raphael había estado en el festival atacado por Hamas en 2023. La UER dio un toque de atención y para la final, decidieron hacer una presentación neutral pero dejando claro en el tono su malestar. Antes de la emisión del festival, TVE colocó una careta previa en la que se leyó "Frente a los derechos humanos, el silencio no es una opción. Justicia y paz para Palestina". Es importante tener en cuenta que TVE no ha hecho esto en ninguna otra emisión con presencia de Israel, mismamente la gala de apertura de los Juegos de Invierno de Turín del presente 2026.
El apoyo a Israel fue aún más masivo en esta ocasión, consiguiendo el primer puesto de televoto, incluyendo el doce de España y el voto mundial. La victoria fue para Austria gracias al apoyo de los jurados. Tercera ocasión en la que la situación geopolítica altera notablemente el resultado (aunque cierto es que la canción de Yuval tenía todos los componentes para una buena posición). Es en este momento cuando varias televisiones comenzaron sus encuentros con la UER para pedir la expulsión de Israel. Curiosamente, las cinco televisiones boicoteadoras son las de los países donde el boicot comenzó antes de 2025: Irlanda, Países Bajos, Islandia y España (al que se suma Eslovenia).
El presente
La UER, sin embargo, se amparó en la separación oficial entre política y Eurovisión, y defendió que el caso ruso respondía a un contexto de sanciones internacionales que no se ha reproducido con Israel. Desconocemos si se puso encima de la mesa alguna medida como que Israel participase con el nombre de su cadena pública o bajo bandera blanca, como se rumoreó, pero de haber existido estas opciones, no surtieron efecto. Los cinco países mencionados se retiraron del festival (otros como Alemania amenazaron con lo contrario, retirarse si la exclusión se hacía efectiva). Además, las televisiones de Eslovenia, Irlanda y España anunciaron que boicotearían el concurso, no emitiéndolo aún teniendo los derechos. En el caso de España se trata de la primera vez que esto ocurre en 65 años. Las televisiones de Países Bajos e Islandia sí lo emitirán.
Semanas antes del festival, la UER, a través de sus representantes, reconoció estar en una situación difícil. La televisión pública española es una de las que sostiene la Eurovisión tal como la conocemos. Sin el apoyo del Big 5 al completo (en el que se encuentra TVE), la continuidad del festival como un evento tecnológicamente puntero y atractivo está en peligro.
Paradójicamente, los últimos años han sido, a pesar de la retirada de varios países por problemas económicos, la exclusión de la gigante Rusia y los boicots contra Israel, las ediciones más exitosas del certamen. Casi 170 millones de espectadores en Europa, Australia y Canadá, 80 millones de espectadores en Internet, impacto en las listas de ventas y Spotify, multiplicación de los eventos internacionales relacionados con el festival además de sobrevivir a la suspensión por la Covid-19.
La cantante Noa, si bien se mostró contraria al boicot, pidió a la televisión israelí retirarse del festival hasta que las cosas se calmen. Dana International (cuya casa fue alcanzada por la metralla de un misil), también mostró en medios de comunicación españoles su decepción por la retirada de TVE, pidiendo que rectificase y asegurando que los boicots sólo traen odio. Dana también ha criticado a Netanyahu. La turca Sertab Erener, ganadora de 2003, rechazó la invitación para salir sobre el escenario este año "por cuestiones políticas" (curiosamente, cuando ganó pidió no mezclar política con música cuando le preguntaron si la victoria acercaba a Turquía a integrarse en la UE). Los ganadores de 1994 y 2024 "devolvieron" su trofeo. La cantante Alaska aseguró recientemente que estaba en contra del boicot y que no se mezclase la situación política con el festival.
Si bien la política siempre ha estado en Eurovisión, se hizo de forma gestionable, mientras que en la última década la polarización, especialmente con el tema de Israel, ha llegado a ser estructural.
En unos días comenzará la 70 edición del Festival de Eurovisión. Los espectadores españoles tendrán la oportunidad de seguirlo a través de YouTube o canales internacionales de televisión. También a través de la web del festival. Por otro lado, TVE ha dejado caer la opción del posible regreso en 2027. ¿Se debe utilizar el festival como herramienta de presión política? ¿Siempre o sólo en algunos casos? ¿Hasta qué punto?
Esperemos que las aguas se calmen y que Eurovisión recuerde que nació para unir a un continente dividido, no para convertirse en otro escenario de sus fracturas. Cuando Eurovisión deja de ser un puente y se convierte en una trinchera, todos pierden: la música, el público y también Europa.
¡Feliz Eurovisión!
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